De lo bueno que es el ser IDIOTA

De lo bueno que es el ser IDIOTA

Apr 09
“Hoy Julio me dijo Idiota, pero a pesar de eso te quiero aún”

Ayer, en mi camino de regreso de la playa, Julio me hizo ver lo IDOTA que soy pero, mejor aún, me hizo disfrutar enormemente de esa idiotez mía. A través de sus letras me hizo reirme de mi misma y sentir que en serio vale la pena ser un poco IDIOTA en este mundo tan lleno de gente que se las da de intelectual, seria e inteligente.
Mi amigo Julio no me acompañaba de manera presencial, solo eran sus letras las que lo hacían, a través de su libro: La vuelta al día en Ochenta Mundos (tomo uno), al final del cual se habla de la idiotez y de su relación con la capacidad para vivir en una eterna sorpresa de lo que el mundo nos pone enfrente. Ese libro (junto con el tomo dos que ya comencé a leer), me fueron obsequiados por alguien especial, alguien que estoy feliz de conocer y de reconocer entre lo que leo y escribo.
Pero seguro se preguntan ¿Donde está el encanto de ser IDIOTA?, pues bueno, a continuación les copio algunas líneas de este delicioso Capítulo en el que Julio Cortazar nos habla de su idiotez y del como la enfrenta -y disfruta- cada día:
“(…) Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol (…) el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno realmente es idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas (…). La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta L’anne dernière à Marienbad, ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando el suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.”

El ArTe de La FuGa

El ArTe de La FuGa

May 30


“El arte de la fuga” es un libro que me ha acompañado aproximadamente por los dos últimos meses de mi vida, con tan solo317 páginas sé que pude haberlo leído en 2 semanas, sin embargo, los exámenes finales, las largas desveladas por proyectos, mis altibajos emocionales, las tareas y la falta de ánimo me llevaron a alargar su lectura.
Llegué a este libro a través de una singular recomendación: una cita leída en otro libro (“Un año con Schopenhauer” si no me equivoco); lo compré hace ya cerca de 2 años y había permanecido guardado durante todo este tiempo, alguna vez lo había sacado con toda la intención de leerlo pero desde el principio me di cuenta que era un libro cuya lectura requería de cierto grado de atención, no era algo para leer entre clases. Finalmente su turno de ser leído -y bien atendido- llegó junto con algunos detalles importantes de mi vida, los cuales fueron acompañados por las historias y relatos escritos a lo largo de sus páginas. A través de memorias, escritura y lecturas (Partes en las que está dividido el libro) llegué al final, sintiendo ese gusto suave que solo algunas lecturas logran dejarnos.
Sergio Pitol(El veracruzano autor de este libro) describe una de sus lecturas de la siguiente manera: “El libro me estaba predestinado, e hice su lectura en el momento más afortunado, cuando comenzaba a sentir las pulsiones que preludian el surgimiento de un nuevo YO. Vería cuando me enfrentara a los signos de una nueva realidad si aquello era cierto o mero wishful thinking.(…)”; leí este fragmento en mi camino de regreso de la Cuidad de México, después de una semana de fuga y reflexión, al leer estas líneas no pude sino sentir que me estaba pasando lo mismo.
A lo largo de mi lectura hubo frases que creí me estaban siendo ofrecidas en los momentos adecuados de mi vida, una de ellas –por supuesto- fue la cita que me trajo a este libro.
“Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es la suma mermada por infinitas restas. Uno está conformado por tiempos, aficiones y credos diferentes.”
Aprendí mucho con la lectura de este libro, mi cabeza se llenó de curiosidad y me convencí de la idea de que “Hay que partir hacia ninguna parte… con tal de que ninguna parte nos lleve a todos lados”, claro, siempre y cuando tengamos una idea de en cual de todos esos lados queremos quedarnos.
Un libro que me volvió más consciente de todo lo que me falta por ver/conocer/leer/sentir/vivir/amar en el mundo… un libro que se termina hoy, dejándome muchas recomendaciones de lectura (Ya compre una: “La montaña mágica” de Thomas Mann).
Escribo esto tras haber disfrutado de mi propia fuga durante algunos días, ahora están en mi el miedo y la incertidumbre que conlleva todo regreso a aquello de lo que se andaba huyendo y que hoy creemos ya superado.
“El arte de la Fuga”… una forma muy personal de leer/conocer a Sergio Pitol, un libro que sé va a hacer muy feliz a su próxima lectora.